Los programas de la Fundación Alzheimer de Venezuela van dirigidos hacia la estimulación cognitiva , diagnóstico, apoyo a la familia y la prevención, entre otros.

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El incremento de la esperanza de vida preconiza que la proporción de individuos mayores de 65 años de edad será del 20-25% en el año 2020. El paso del tiempo sobre el sistema nervioso central determina importantes cambios a nivel morfológico y funcional

Neuropsicológicamente, el envejecimiento cerebral se caracteriza por cambios cognitivos difusos poco discapacitantes y que son más acentuados en la esfera de la memoria, rapidez de pensamiento y razonamiento. La edad avanzada constituye el principal factor de riesgo para desarrollar demencia.

La Enfermedad de Alzheimer (EA) responsable de más del 50% del total de todas las demencias se define como un trastorno neurológico degenerativo primario, caracterizado por déficits cualitativos y cuantitativos de las funciones amnésicas, manifestaciones afásico-apracto-agnósicas y alteración de las funciones frontales (capacidad de planificación y previsión, flexibilidad cognitiva, razonamiento abstracto…).

Hasta la aparición de los primeros fármacos “antidemencia” el nihilismo terapéutico de la EA fue proyectado hacia otras técnicas e intervenciones multidisciplinarias no farmacológicas en el proceso terapéutico. El principal objetivo de estas técnicas y estrategias no farmacológicas es mejorar la calidad de vida del paciente y su enfermedad.

Los objetivos terapéuticos de las intervenciones cognitivas en la EA de mayor a menor grado de concreción son:

1) estimular y mantener las capacidades mentales.
2) evitar la desconexión del entorno y fortalecer las relaciones sociales.
3) dar seguridad e incrementar la autonomía personal del paciente.
4) estimular la propia identidad y autoestima.
5) minimizar el estrés y evitar reacciones psicológicas anómalas.
6) mejorar el rendimiento cognitivo.
7) mejorar el rendimiento funcional;
8) incrementar la autonomía personal en las actividades de la vida diaria.
9) mejorar el estado y sentimiento de salud.
10) mejorar la calidad de vida del paciente y de los familiares y/o cuidadores.

La base científica de la estimulación cognitiva en el envejecimiento, en general, y las demencias, en particular, se centra en la capacidad plástica del cerebro, el potencial y reserva cerebral y los principios de la rehabilitación neuropsicológica.
La neuroplasticidad cerebral hay que entenderla como la respuesta que elabora nuestro cerebro para adaptarse a las demandas y restablecer el desequilibrio secundario a una disfunción cerebral. La neuroplasticidad constituye un concepto básico para comprender procesos tan aparentemente diferentes como el aprendizaje y la recuperación de funciones cognitivas y motoras tras una lesión.

En el inicio de la demencia de tipo Alzheimer existe un grado significativo de plasticidad cerebral y reubicación cognitiva y que, por tanto, los tratamientos de estimulación cognitiva favorecerían la neuroplasticidad mediante la presentación de estímulos, ejercitando de un modo integral capacidades intelectuales, emocionales, relacionales y físicas.

El principio subyacente en la rehabilitación cognitiva se basa en la aplicación de estrategias específicas de rehabilitación adaptadas a los déficits específicos de cada paciente. A pesar de que existan principios generales acerca de las técnicas de rehabilitación de cada función cognitiva, la rehabilitación cognitiva tiene de “arte” el diseño específico de cada programa de rehabilitación que no resulta generalizable a otro paciente.
El déficit amnésico suele constituir el trastorno inicial en la EA, pero también puede coexistir en el envejecimiento fisiológico sin llegar a alcanzar un grado patológico.

En ausencia de un tratamiento curativo se hace necesario un abordaje terapéutico multidimensional que incluya, además de las intervenciones farmacológicas, intervenciones no farmacológicas dirigidas a optimizar la cognición, la conducta y la función de los sujetos con demencia, y que además atienda las necesidades de los cuidadores. La mayoría de los trabajadores que cuidan de estos enfermos no reconocen que los cuidados ambientales que ellos proporcionan, así como sus interacciones constituyan de hecho una intervención.

La teoría de Kitwood sobre los cuidados en demencia sugiere que un entorno social invalidante y deshumanizante interacciona con la fisiopatología cerebral para producir la conducta y la función observadas en las personas con demencia. Kitwood argumenta que este entorno puede incrementar la progresión de los cambios neuropatológicos formando una espiral de declinar y degeneración.

Por ello, todas estas intervenciones dirigidas al cuidado de personas con demencia están destinadas a mantener y estimular las capacidades preservadas del individuo, intentando conseguir la mejor situación funcional posible en cada estadío de la enfermedad y con ello enlentecer el declive que pudiera venir generado por factores externos.

Articulo tomado de …… Enlace a la web de ASCATE

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