Patrones de comportamiento determinan el envejecimiento exitoso

La necesidad de promover el envejecimiento positivo con el fin de combatir efectos como la demencia y el Alzheimer, fue el planteamiento realizado por la psicólogo clínico Mariana Parra, durante su ponencia titulada “Hábitos y calidad de vida: hacia un envejecimiento exitoso”, durante el foro organizado por el Capítulo Sucre de la Fundación de Alzheimer de Venezuela.
“La personas en primer término deben establecer un autoconcepto de su compromiso con la vida e incluso, con la muerte a través de patrones de comportamiento basados en su expectativa de llegar a la tercera edad para evitar ciertos declives en la salud, tanto orgánicos como psicológicos”
Sostuvo que el comportamiento antela vida, conducirá a un envejecimiento positivo porque hay una relación directa con los efectos que tendrá durante la tercera edad.
“No podemos atribuirle las causas a una enfermedad, ni al proceso de envejecimiento sino los patrones comportamentales que se tuvieron en juventud, a una adultez con vicios de cigarrillo, alcohol, trasnocho y en general a hábitos que no son saludables, que por consiguiente comprometen nuestro bienestar psicológico porque nos dispersan de nuestros objetivos”
Al respecto, resaltó que existen otros factores que contribuyen adquirir nuevas habilidades, a representar esa parte enérgica y anímica para que la persona se sienta proactiva, útil e incluso, con capacidades suficientes para no llegar a un punto de declive sino todo lo contrario, promover habilidades de salud física y mental como el ejercicio y la alimentación balanceada.
La especialista recomendó no solo tener claros los hábitos, sino comportarse en función de ellos.
“Debemos tomar en cuenta que el factor psicológico no viene vinculado directamente, con los compromisos genéticos que podamos tener aunque se relacionan. Podemos tener sensibilidad genética a cierta enfermedad, pero si nuestros patrones de comportamiento son positivos, quiere decir que estoy combatiendo por medio de la prevención y comportándome de tal manera, que no necesariamente puedo decaer, sino sentirme más viva que nunca y comprometerme a otras actividades”
En ese sentido, advirtió que una vez alcanzado el envejecimiento positivo, la persona puede dedicarse a otras actividades que antes la dinámica de vida no le permitía, bien sea por trabajo, por la crianza de los hijos, entre otros aspectos.
“Lo esencial es tomar en cuenta, que no es responsabilidad de ningún ente aparte de nosotros mismos, sino un compromiso que debemos asumir cuando somos conscientes que nuestros actos siempre van a generar consecuencias y en el caso de la salud podemos tener hábitos que no afectan inmediatamente, pero sí a posteriori aunque no se trata de consecuencias relacionadas directamente con la vejez”

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