Abordaje integral en el Alzheimer leve para retrasar el deterioro cognitivo

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Isabel Gallardo Ponce 14/02/2008

La enfermedad de Alzheimer no tiene un tratamiento etiológico, sino
sintomático que se realiza con fármacos. Un abordaje integral que permita mantener el estado cognitivo e impida que continúe su rápida degeneración podría ayudar a ralentizar, en cierto modo, el curso de la patología. De esta forma, se trata de aprovechar la reserva cerebral y la plasticidad neuronal, de forma que se mantengan las funciones y se mejore la calidad de vida y la autonomía del paciente.

Éste es el objetivo principal del servicio de Neurología del Hospital Quirón, de Madrid, que ha puesto en marcha una Terapia de Estimulación de la Memoria en deterioro cognitivo, para facilitar que los enfermos de Alzheimer leve puro sin carga vascular puedan mantener sus funciones cognitivas y mejorarlas, según ha explicado a DM Rafael Arroyo, jefe del Servicio de Neurología del hospital.

El programa plantea una atención integral al paciente con Alzheimer que incluya diagnóstico, tratamiento farmacológico, y estimulación cognitiva. La iniciativa se organiza en 14 sesiones para dos grupos de 4 ó 5 pacientes que se dividirán según la gravedad de la patología en deterioro cognitivo leve y demencia tipo Alzheimer leve. El objetivo se centra en iniciar la estimulación en el hospital pero continuarla en el domicilio.

Estimulación cognitiva

Como parte de los programas cognitivos se aplicarán terapias de orientación a la realidad, “para que el paciente sea consciente de dónde está y por qué”, como una manera de reducir la ansiedad que provoca la desorientación propia de la patología. Por otro lado, se trabajará la reminiscencia “para reactivar el pasado del paciente y afirmar su identidad personal”. Esto se realizará a través de un evento, un objeto, o música, que genere emociones en los pacientes y les ayude a la evocación de recuerdos.

La musicoterapia se realiza de manera simultánea con el resto de las terapias. A través de ella se compensan las limitaciones para expresarse y actuar de los pacientes con demencia, y se facilita la relajación favoreciendo comportamientos sociales adecuados, y evitando la ansiedad que genera la ejecución de los ejercicios. Además, se
realiza una estimulación cognitiva de las capacidades específicas mediante “ejercicios diseñados para mantener la atención, la memoria, el lenguaje, la orientación y las funciones ejecutivas”.

Otra terapia incluida en el programa es la validación, que se centra en aumentar la autoestima del paciente a través de su socialización y de la empatía.

Cuidadores

Por último, dos de las sesiones se dirigen a los cuidadores y familiares, al considerarles un “elemento fundamental para el bienestar físico, cognitivo, conductual y social” de los pacientes. La intervención con la familia es esencial.
Hay que “explicarles la causa de los cambios en el enfermo, la evolución de la patología, además de estrategias para afrontar la enfermedad y para manejar al individuo, compartir los cuidados con una persona ajena a la familia, y enseñarles a pedir ayuda cuando lo necesiten”.

Objetivos principales del proyecto

– Mejorar, en los pacientes en los que sea posible, y en cualquier caso mantener, las funciones cognitivas residuales a través del entrenamiento en la sesión hospitalaria y en el domicilio. – Favorecer la autonomía del paciente en las actividades de la vida diaria. – Aumentar la autoestima del paciente. – Mejorar la calidad de vida del paciente y del cuidador. – Evitar el aislamiento social favoreciendo relaciones con otras personas que sufren los mismos problemas. – Dar pautas de conducta a cuidadores y familiares. – Ralentizar, en la medida de lo posible, el curso de la enfermedad. – Ser un paso intermedio entre el domicilio y el centro de día.

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