Alzheimer: buscando prevenir una de muchas demencias

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Del total de los casos de demencia unos dos tercios se deben a la tan conocida enfermedad de Alzheimer, la cual afecta a alrededor de 15 millones de personas en todo el mundo. El tercio restante se debe a múltiples causas tales como la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (o de la vaca loca), golpes en la cabeza, Parkinson, etc.

Debido a la forma en que se desarrolla la enfermedad, los investigadores tratan de encontrar formas de diagnosticarla de manera temprana. En especial se enfocan en aquellos casos donde se presentan problemas cognitivos leves, demasiado marcados para pensar en un problema de edad pero no tanto como llegar a pensar en Alzheimer. O sea, problemas cognitivos que muchas veces no son tenidos en cuenta pero que pueden estar preanunciando la aparición de la enfermedad con el tiempo.

Estudios anteriores han mostrado que cambios bioquímicos en el cerebro se correlacionan con cambios en el líquido cefalorraquídeo (LCR), el cual baña el cerebro y la médula espinal. Basándose en estos hallazgos, los investigadores han estado tratando de encontrar sustancias cuyos niveles cambien en el LCR y que, además, dichos cambios puedan conectarse con el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.

Con este fin, un numeroso grupo de investigadores de laboratorios en Europa y los EE.UU. quisieron determinar si variaciones de los niveles de dos proteínas en el LCR, comúnmente asociadas con la enfermedad de Alzheimer llamadas ß-amieloide y Tau, podían ser usadas como biomarcadores para predecir la enfermedad antes de que el desarrollo de la misma fuera muy avanzado.

Para el estudio, numerosos centros trabajaron con un grupo formado por 750 individuos con problemas cognitivos leves (PCL), 529 individuos con Alzheimer y 304 individuos usados como controles. Los individuos con PCL fueron seguidos por 2 años o hasta que sus síntomas condujeron a un estado de demencia clínica.

Resultados

Los resultados obtenidos indican que cambios en los niveles de las 2 proteínas pueden correlacionarse con la aparición posterior de Alzheimer en un 85 % de los casos. Si el paciente tiene bajos niveles de ß-amieloide o altos niveles de Tau, tendrá una mayor tendencia a desarrollar Alzheimer. Si por otra parte tiene bajos niveles de ß-amieloide y altos niveles de Tau, tendrá 5 veces mayores probabilidades de desarrollar la enfermedad que personas con niveles normales de estas proteínas en su LCR.

De esta manera los investigadores concluyen que las proteínas ß-amieloide y Tau pueden predecir con buena exactitud qué pacientes con PCL desarrollarán Alzheimer. Si bien resultados similares ya se habían obtenido en forma aislada usando una menor cantidad de individuos, el presente estudio reafirma estas observaciones utilizando un número estadísticamente significativo de pacientes.

De todas formas, los autores del trabajo advierten que estos tests no son apropiados como pruebas clínicas de rutina en la actualidad, ya que no es posible por el momento modificar el desarrollo de la enfermedad. Los resultados obtenidos en el presente trabajo servirán para seleccionar individuos para estudios posteriores sobre Alzheimer así como para encontrar pacientes con tendencia a desarrollar este tipo de demencia en quienes estudiar nuevos tratamientos que modifiquen el curso de la enfermedad.

Recordemos que en la actualidad, los medicamentos utilizados en Alzheimer solo tratan los síntomas de la enfermedad y pueden, en el mejor de los casos, retrasar el curso de la misma pero no impedirla.

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