Anticipar el diagnóstico del Alzheimer mejora el pronóstico

01/03/13
Estudios cientìficos pemiten anticipar el grado de riesgo de padecer la enfermedad.

Nuevos estudios permiten determinar con anticipación si una persona tiene altas probabilidades de desarrollar la enfermedad Alzheimer.

De acuerdo con una encuesta internacional cuya versión simplificada se aplicó en nuestro país, el Alzheimer está en tercer lugar en el ranking de temor a las enfermedades. Y abruma especialmente a los familiares de los pacientes.

Casi el 90% de las personas encuestadas se sometería a un estudio para confirmar el diagnóstico y el 80% se haría, si existiera, un estudio que determinara la presencia o no de la enfermedad antes de tener los síntomas.

Clásicamente, el criterio médico para diagnosticar la enfermedad de Alzheimer ha sido clínico (síntomas, evaluación neuropsicológica y estudios por imágenes).

Hoy existen estudios específicos que detectan cambios en la bioquímica y la estructura de las neuronas y harían posible anticipar el diagnóstico entre 5 y 10 años antes de que se presenten los primeros síntomas, en lo que se denomina la etapa “pre-clínica” de la enfermedad.

Son estudios complejos y caros, que aún no forman parte de la rutina diagnóstica del neurólogo y no brindan un diagnóstico de certeza, sino que marcan el riesgo que presenta determinada persona de desarrollar la enfermedad de Alzheimer en un futuro.

Además de los marcadores biológicos, se habla también de “marcadores neuropsicológicos”, que pueden hacerse visibles en la evaluación neurocognitiva y en la manera en que responden las personas a algunos de los tests de memoria que realizan.

En un estudio de seguimiento, se vio que un grupo de pacientes que respondían de determinada manera en las pruebas neuropsicológicas (aun cuando en la vida cotidiana no presentaban alteraciones) tenían una alta probabilidad de desarrollar la enfermedad en los 3 a 5 años posteriores.

Pero más allá de estos marcadores, las investigaciones han demostrado que existen una serie de medidas que las personas pueden implementar para prevenir o retrasar el inicio de la enfermedad.

Una recomendación clave es el mantenerse activos cognitivamente. Esto puede realizarse participando en sesiones de estimulación cognitiva (individual o grupal) con un profesional, o puede realizarse individualmente haciendo cursos, yendo al teatro y manteniendo una vida activa intelectualmente.

Hacer sopas de letras, jugar al memotest o realizar crucigramas no mejoran la memoria, pero dan un “sostén” o una “reserva” y mantienen al cerebro en mejor estado para ejecutar el resto de las funciones y compensar las posibles dificultades de memoria.

Otra recomendación es hacer gimnasia para mantener un buen estado cardiocirculatorio.

Hoy, todas las pautas que se dan para los trastornos cardíacos y para evitar trastornos vasculares también se recomiendan para evitar el deterioro cognitivo: comer sano, evitar el estrés.

Todo lo que sirve para cuidar el corazón también es útil para la cognición.

Mantener una vida física, mental y socialmente activa durante el mayor tiempo posible restrasa la aparición de los déficits cognitivos, según los datos presentados por numerosos estudios científicos internacionales.

La doctora Paula Harris es neuropsicóloga. Integrante del equipo de profesionales de Neuropsic; http://www.neuropsicologia.com.ar

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