ARGENTINA – Educan a familiares y cuidadores de personas con Alzheimer

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La demencia define un conjunto de síntomas que afectan diferentes aspectos de las funciones intelectuales como memoria, lenguaje, cálculo, razonamiento, de carácter progresivo y de una severidad tal que afecta el normal funcionamiento de una persona.

El “Manual para familiares y cuidadores de personas con Alzheimer” resume la experiencia que desarrolló el Programa de Medicina Geriátrica del Hospital Italiano y compiló la doctora Mariela González Salvia junto a Mercedes Mattiussi, Diego Sarasola, Marcelo Shapira, Daniel Seinhart y Luis Cámera.

La experiencia de divulgación médica, que promueve “hacer camino al andar”, nació en 2004 con “los talleres de ayuda para cuidadores que brinda el Hospital Italiano”, en un encuentro semanal de dos horas, durante un mes, contó Salvia a Télam.

Asimismo, la Asociación de Lucha contra el Mal de Alzheimer (ALMA), cuenta con grupos de ayuda gratuitos para cuidadores en todo el país.

Los cuidadores de personas con enfermedad de Alzheimer, familiares o contratados, llegan al grupo con “angustia porque se encuentran con una enfermedad que no saben manejar y una persona, el enfermo, que se ha transformado en ‘otra’”, afirmó Salvia.

El espacio de intercambio ofrece contención a los cuidadores y a los médicos les significa un apoyo a su tarea profesional.

Como médico, “uno va ganando en experiencia y conocimiento de problemas que ni se imaginaba antes y además, los familiares llegan a la consulta con las cosas más claras”, comentó Salvia.

“El espacio del consultorio no alcanza para el manejo de enfermedades crónicas, en especial la demencia, donde no sólo debemos asistir al enfermo sino también a su cuidador, y estamos contentos porque los familiares manifiestan que el manual les es de utilidad para comprender la enfermedad”, dijo.

Entre los precursores de experiencias semejantes, Salvia mencionó al “grupo de Diana Scharovsky, del hospital de la Comunidad de Mar del Plata; el Manual para los familiares y el equipo de salud sobre enfermedad de Alzheimer, del doctor Pablo Bagnatti y el equipo de Ricardo Alegri, del hospital CEMIC.

De la enfermedad de Alzheimer, se sabe hasta ahora que el enfermo va perdiendo neuronas y conexiones entre ellas, y que se acumula una proteína anormal que se llama amiloide, que hace que ciertas partes del cerebro no funcionen correctamente.

Cuanto mayor es la edad, mayor es el riesgo de una persona de padecer la enfermedad llamada así por Alois Alzheimer, un médico alemán que hizo en 1906 la primera descripción anatómica del cerebro de una mujer de 56 años, muerta por “una enfermedad cerebral”, como se diagnosticó entonces.

Este tipo de demencia no es necesariamente hereditaria y hay factores como la hipertensión, el colesterol alto, la diabetes y el sedentarismo que implican un riesgo, junto con la edad.

Los signos de alarma aparecen cuando la persona tiene problemas con la memoria reciente pero se acuerda lo que pasó cuando era joven.

Asimismo, cuando repite las mismas cosas una y otra vez y pregunta lo mismo varias veces.

También cuando tiene problemas para hacer tareas habituales como tomar remedios, hacer las compras, manejar dinero, afeitarse o cocinar, y sufre desorientación en la calle.

No obstante, todas estas situaciones no determinan por sí solas que una persona esté padeciendo Alzheimer, por lo que se requiere hacer un diagnóstico integral.

Todavía no se encontró un medicamento que cure la enfermedad o haga recuperar lo perdido, pero existen fármacos para tratar la depresión y mejorar algunos problemas de conducta.

Entre los tratamientos no farmacológicos está la musicoterapia, la zooterapia es decir, la terapia con animales, ejercicios de estimulación de la memoria y actividades físicas.

“La enfermedad de Alzheimer afecta a toda la familia y el estrés que significa cuidar a una persona con demencia es enorme”, afirmó Salvia, quien alerta sobre el “síndrome de agotamiento del cuidador”, que muchas veces no es advertido ni por los cuidadores ni por el sistema de salud.

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