CIENTÍFICOS DE EEUU REALIZAN ESTUDIOS EN DOMINICANOS sábado, 04 de octubre de 2008

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SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Aurora del Carmen Mercedes sospecha que lo que hace seis años empezó a cambiar su vida es el Alzheimer. Su madre, de 83 años, tiene los síntomas de este mal: duerme mucho, repite lo mismo y se incomoda con facilidad.

Sin embargo, aunque hace años se atiende con un psiquiatra, fue el médico geriatra quien advirtió que posiblemente los problemas de su madre tengan que ver con el Alzheimer, una enfermedad degenerativa que se manifiesta con mayor frecuencia después de los 60 años, se caracteriza por ocasionar la pérdida de la memoria y es causante del 60% al 70% de los casos de demencia en el mundo.

67.000 Dominicanos padecen de enfermedades que ocasionan demencia, el Alzheimer es la principal entre ellas, según datos de un estudio de la Asociación Dominicana de Alzheimer.
“Soy una privilegiada porque tengo dos”, dice la mujer, que además de su madre le ha tocado el cuidado de una tía de 90 años que nunca tuvo hijos. “Por eso quise venir aquí”, agrega la ex costurera, hoy exclusivamente dedicada a sus parientes, al salir de un conversatorio sobre la enfermedad del que se enteró por la televisión.

Este lunes la Asociación Dominicana de Alzheimer celebró su aniversario, una semana después del día mundial dedicado a la enfermedad, el 21 de septiembre. Pero 14 años después la enfermedad sigue siendo la gran desconocida, incluso entre la clase médica, y el apoyo oficial insuficiente, según la institución.

“Hay un desconocimiento garrafal de la población médica joven de atención primaria y es justamente donde queremos trabajar”, lamenta la doctora Daisy Acosta, asesora científica de la Asociación Dominicana de Alzheimer y recientemente instalada como nueva presidenta de la Asociación Internacional del Alzheimer. Para la especialista, la cantidad de casos de la enfermedad que se presentan a la consulta médica y salen sin el diagnóstico correcto es preocupante.

No obstante, la presidenta local de la entidad, Milagros Guillén, ve un avance importante en la difusión de la enfermedad en estos 14 años. “Hace un tiempo todo lo que era una conducta poco habitual se atribuía a la vejez”, dice. “Desde que se conoce esta enfermedad ya se tiene un cuidado especial para decir que una conducta es de la vejez”, agrega al reconocer que el desconocimiento persiste sobre todo en las familias afectadas.

140,000 personas con demencia habrá en República Dominicana para 2015 y cerca de un millón para 2050. La tendencia es a que la población afectada se duplica cada cinco años.
De acuerdo con un estudio dirigido por la doctora Acosta como parte del Grupo de Investigación 10/66, un equipo conformado para investigar la demencia en los países de bajos y medianos ingresos, en República Dominicana este mal afecta al menos a 67,000 personas.

Y aunque la cifra es para ella importante, lo que más preocupa a la doctora es su comportamiento. Según sus cálculos, la tendencia de crecimiento de las enfermedades que afectan la capacidad cognitiva, que se duplican cada cinco años, indica que para 2015 habrá en el país 140,000 personas con demencia. Para 2050 la cifra se aproximaría peligrosamente al millón de dominicanos.

El mayor problema es para ella el caso que prestan las autoridades: ninguno. En esto coinciden tanto la presidenta local de la Asociación como el director local del Estudio Familiar de la Influencia Genética en Alzheimer (EFIGA), doctor Martín Medrano. Para ellos, las soluciones no necesariamente requieren grandes inversiones, pero sí disposición de las autoridades.

60% A 70% de las demencias son ocasionadas por el Alzheimer, según la Asociación Internacional.
“Se pueden tomar medidas no demasiado costosas en lo relativo al apoyo logístico a las personas que trabajan en las comunidades con las familias”, dice el doctor Medrano, quien entiende que el mejor lugar para las personas con Alzheimer y otras demencias es su casa.

La Asociación Dominicana de Alzheimer ha concentrado sus esfuerzos de los últimos años en formar cuidadores. Muchos de ellos son familiares de pacientes que quieren aprender la mejor manera de tratarlos, pero también hay personas que han hecho de esos cuidados su medio de vida y prestan servicio a las familias afectadas. Pero, como cuenta Guillén, el apoyo oficial se ha quedado ausente.

Consecuencias. Para la doctora Acosta, la importancia que dan las autoridades a males como el Alzheimer y otras demencias es poca o ninguna. “Pero no es sólo en la República Dominicana. En la mayoría de países (en desarrollo) se le da poca importancia”, reconoce la presidenta de la Alzheimer’s Desease International.

“Los gobiernos de nosotros todavía están bregando con que se nos mueren las madres dando a luz, con que los niños se mueren de vómito y diarrea, siguen peleando con el dengue, cosas que ya los países desarrollados han superado”, comenta.

Es por esto que desde la Asociación Internacional se ha lanzado una campaña para llamar la atención de todos los países a través de seis principios que deberían ser adoptados en forma global y 11 estrategias que todos los países necesitan asumir, según la disponibilidad de recursos. En este sentido, la institución invita a la población a firmar una carta global (www.globalcharter.org) para llamar a una “acción inmediata” de los gobiernos ante esta “emergencia de salud pública”. Según Acosta, de no hacer algo ahora la consecuencia inevitable sería, de un lado, una cantidad inmanejable de pacientes con demencia utilizando los sistemas de salud. Del otro lado, afirma, se encuentra la catástrofe económica que llega a las familias donde al menos una persona debe dejar de trabajar para asistir a su familiar.

Una esperanza. Hace 10 años científicos de la Universidad de Columbia iniciaron un estudio de familias dominicanas afectadas por el Alzheimer con la esperanza de entender mejor el origen de esta enfermedad que en 1999 era aún menos conocida.

Los investigadores del EFIGA eligieron a la población dominicana por dos características importantes: la extensión de sus familias y su baja tendencia a mezclarse con otros grupos étnicos.

En una década, los científicos encontraron un nuevo gen, SORLA 1, que es el quinto asociado a la enfermedad como factor predisponente. Pero también estudiaron los factores asociados con elementos medioambientales como las enfermedades vasculares, diabetes, hipertensión, colesterolemia y hallaron una relación importante entre las disfunciones del endotelio, el tejido que recubre el interior de los vasos sanguíneos y del corazón, en la enfermedad del Alzheimer.

Ahora acaban de ser aprobados los fondos para los próximos 10 años de investigación y que podrían aportar los datos para que otros investigadores aprendan cómo manipular el gen, lograr que no se exprese o tratar de que la expresión del gen pueda modificarse por medio de un fármaco.

En tanto, Aurora del Carmen, la hija de una madre con Alzheimer, ya resolvió su primera duda: la evolución del Alzheimer es irreversible, a menos que un nuevo fármaco logre lo contrario.

Precauciones

Cuide su salud. Aun cuando el Alzheimer es asociado con varios genes, las investigaciones del EFIGA apuntan a que el factor genético es sólo un predisponente. Esto significa que para que la enfermedad se exprese es necesaria la presencia de factores desencadenantes. Así se explica por qué unas personas con antecedentes de Alzheimer desarrollan la enfermedad y otras no.

Cuide su corazón. En general, según los especialistas, todo lo que es malo para el corazón también es malo para su cerebro. Una vida saludable puede evitar el desarrollo del Alzheimer o retardar lo suficiente su aparición.

Viva responsablemente. Una dieta baja en carnes rojas (mucha carne blanca como el pollo y el pescado), rica en vegetales, menos tóxicos (alcohol, cigarrillo, drogas) y mucho ejercicio (caminar, hacer deportes, actividades al aire libre), pueden evitar o retrasar la aparición del Alzheimer.

Otros factores. También se encuentran asociados a la expresión del Alzheimer factores como la obesidad, la diabetes, enfermedades vasculares (colesterol, hipertensión, infartos cerebrales) y los traumas craneales. “La gente va al médico y se examina el corazón, los pulmones y todo, y se olvida del cerebro”, dice la doctora Acosta.

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