¿Cómo es convivir con personas con demencias o Alzheimer?

…….
Humberto, un lector de 82 años, sufre él mismo de Alzheimer.

“Lo sufro desde hace 1 año más o menos, y ahora últimamente me olvido de todo. No me acuerdo de los nombres de las personas, camino con bastante dificultad, me cuesta usar la computadora, etc.. Tomo diariamente 7 medicamentos. Y ahora estoy tomando algunos más específicos”, contó.

En el caso de Pablo, su abuela sufre una de estas enfermedades. “Lo lindo que tiene que ella esta en su mundo y se re divierte. O sea se despierta y te cuenta que estuvo en un baile o en tal fiesta. Es española entonces te cuenta cosas de su juventud que nunca nos había dicho. Entonces como tiene 93 años y no se mueve con tanta facilidad es una manera mas tierna de pasar sus últimos años. Lo malo es que requiere muchísima más atención y no quiere a personas que no reconozca lo que hace que mi madre tenga que estar mucho más pendiente. Por ende resumiendo considero que para ella que está en sus últimos momentos es una manera más tranquila de terminar sus días y no estar tan triste porque estaba mas viejita y no era tan moza como en su juventud (al menos es lo que ella dice jeje) y lo malo es que se tiene que tener mucho más cuidado. Igual su etapa no es tan avanzada dado que sus fallas de memoria no son constantes”, cuenta el joven de 26 años.

La madre de María sufrió Alzheimer antes de fallecer. “Tuvimos que preparar una casa para que no se hiciera daño, ni se lo hiciera a los demás, tuvo episodios bastante agresivos conmigo. Mi casa tiene dos plantas, hubo que poner una reja para que no pudiera subir las escaleras porque se cayó dos veces. Debíamos tener guardado bajo llave todos los instrumentos cortantes de la casa. Mi hija que era chiquita siempre estaba fijándose que no hubiera nada que pudiera lastimar a la abuela. Había gran dificultad de conseguir personal adecuado para cuidarla. En realidad llamar anécdota me parece un poco trivial, para lo que es vivir al lado de un enfermo de Alzheimer”.

“Mi madre tenía 86 años y falleció hace 6 meses. Tenía Alzheimer”, cuenta Esther de 51 años. Vivir con ella “es un problema desde varios aspectos. Produce un gran agotamiento y stress, Vivía corriendo y alterada, de mal humor y muy angustiada. Se vuelven niños, dependientes en todo y necesitan mucho amor. No tenía vida propia. Necesitan compañía permanente. Si hubiera estado institucionalizada hubiera fallecido antes porque nunca les pueden dar el amor que necesitan. La gente dispara, además las visitas excitan al enfermo. Desequilibra cualquier economía. Es muy triste”.

Juan conoce a alguien con una enfermedad degenerativa mental y dice que “es totalmente desconcertante e impredecible, y enloquecedor en las etapas avanzadas de la demencia o Alzheimer”.

La madre de Gerardo sufre de Alzheimer. Para él, “es algo diferente, ella solo tiene vagos recuerdos de la niñez y un vacío al medio. Pienso que se acuerda de que tiene un hijo (yo) porque se lo recuerdo. Me llama cuando piensa que no estoy aunque a veces pasa por mi lado sin darse cuenta, no recuerda mis otros hermanos y se piensa que donde vivimos ahora es cerca de donde fue la casa de los padres. Cuando nos mudamos acá, 2 años atrás ella salio a caminar sin que nadie lo notara y la estuvimos buscando hasta la medianoche. Hasta un helicóptero de la policía la busco. Una vecina los llamo porque apareció una mujer confundida que no hablaba nada de ingles en el jardín de la casa. La trajeron a eso de la medianoche. Muy buena gente”.

El abuelo de Inés sufre también de demencia. “La verdad que no es fácil”, dice la joven de 25 años. “Junto con la demencia tiene Parkinson. Ya no puede moverse por si solo, está todo el tiempo sentado. Hay momentos en que quiere decir cosas, pero no le salen las palabras, o es muy complicado entender. También intenta levantarse (de vez en cuando), pero sabemos que si lo intenta se cae, se va de cabeza literalmente. Lo que hacemos en casa es mimarlo lo más posible, hablarle lentamente sin gritar, y el entiende. Pero hay momentos en que lo muro y pienso lo horrible que deber ser para él (aunque sabemos que su cabeza la mayor parte del tiempo no está con nosotros). El no poder moverse o ir al baño solo…caminar…cosas que le gustaban hacer. No hace muchos años que está así pero es cada vez peor y más rápido la degeneración”.

Silvana conoce a alguien con Alzheimer . “Al principio, uno hasta se ríe de las situaciones ya que comienzan siendo graciosas, como por ejemplo que se vaya esta persona de visita a tu casa, la despidas y a las horas vuelva a la puerta de visita o festejar un cumpleaños y al otro día mostrar las fotos y que no se acuerde ni se identifique. Pero la enfermedad avanza y es cruel. Se pierde la independencia, la realidad y desconoce o confunde. Es difícil llevar esa situación ya que no están en la realidad pero uno sí. En ese momento prima la calidad de vida y la salud ya que el resto, desaparece. Hay días que uno se ilusiona con avances o lucidez, otros que no. El cuerpo se empieza a olvidar también, no asimila comida, la persona adelgaza, pierde movilidad, tiene miedos o manías como romper papel, etc. Si en la mañana a uno le preguntan que almorzó ayer y no lo recuerda con facilidad… por favor háganse el estudio e insistan. Creo yo que es uno de los primeros síntomas. Es muy importante ejercitar la mente, que también se necesita”.

Enlace a esta noticia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *