“Cuidar al cuidador”

Miércoles, 08 de Junio de 2011

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El cerebro alberga, en kilo y medio, funciones de las áreas física, psicológica, conductual y cognitiva. Permite caminar, correr, movernos y, también, amar, tomar decisiones, y planificar. Por esto, al cambiar algo en este órgano, todo lo demás se modifica.

Comúnmente las personas buscan ayuda médica solo si algo varía en el área física. Sin embargo, cuando existe un trastorno cognitivo que no es atendido el problema se expande y puede afectar a todos los que rodean al paciente.

Según el Estudio de Demencias en Países en Vías de Desarrollo, realizado en Venezuela como parte de un proyecto mundial del Grupo Internacional de Investigación en Demencias 10/66, la cifra de prevalencia de deterioros cognitivos en personas mayores de 65 años estaría entre 7,5% a 8%. Esto es, aproximadamente, 140 mil pacientes en el país, cada uno con sus respectivas familias.

A esta situación habría que añadirle el carácter progresivo y muchas veces irreversible de estas demencias, entre ellas el Alzheimer, condición que aún no cuenta con un tratamiento curativo definitivo. Sin embargo, la ciencia ha tenido avances. Actualmente existen medicamentos de la categoría “neuroprotectores” que desaceleran el progreso del Alzheimer y que, según Juan José Rodríguez, Director Médico de Laboratorios Nolver, farmacéutica que adelanta su incursión en esta área, “han dado prometedores resultados en estudios clínicos”.

En el caso de las demencias, incluyendo el Alzheimer, “sufre más el cuidador que el mismo paciente”, explicó Ciro Gaona, neurólogo y miembro directivo de la Fundación Alzheimer de Venezuela. Es por esto que, Gaona expone la necesidad de “cuidar al cuidador”, la persona que dedica su vida a la protección del otro, y quien es el verdadero “héroe” en este proceso.

Aunque lo ideal es que la familia se ponga de acuerdo para compartir la función de cuidador, en 80% de los casos es un solo miembro frecuentemente mujer el que se encarga de la situación, esto genera un estrés crónico, que podría llevarlo incluso a una muerte prematura.

Un buen ejemplo sobre cómo organizarse frente a un paciente con Alzheimer es el de la familia de Marcolina Bermúdez, cuyos hijos pudieron distribuir de manera equitativa tanto las labores de cuidados como los gastos económicos. “Afortunadamente somos 8 hermanos, de los cuales únicamente 2 no podían encargarse, entonces, entre los restantes nos distribuimos los días, y los fines de semana. De lunes a viernes teníamos una muchacha que nos ayudaba, para que todos pudiéramos trabajar”, explicó Zoraida Gatás, hija de la Sra. Bermúdez.

De esta manera afrontaron, durante 14 años, la enfermedad de su madre, dándole la atención necesaria y, a la vez, garantizándose su propia salud, con tiempo para el esparcimiento, posibilidad de continuar con sus trabajos y colaboración para los gastos de vivienda, medicinas y el cuidador.

Este es un caso excepcional, sin embargo, cuando es un solo miembro de la familia el que asume la responsabilidad, el cuidador debe comenzar a proteger su vida, su espíritu y su cerebro. Esto es, no debe olvidar tener vínculos sociales, compartir y no aislarse de su entorno.

En este sentido, la Sociedad de Alzheimer de Venezuela desarrolla grupos de apoyo, en los cuales los cuidadores se reúnen periódicamente para compartir. “El objetivo de estas actividades es que la persona se ocupe un poco de sí misma, que tenga un momento de respiro y disfrute, con bailoterapia, yoga, tai chi, lecturas dirigidas, masajes, entre otras actividades de esparcimiento”, aseguró el Dr. Ciro Gaona.

En el área cognitiva se diagnostica y trata compartiendo, entre el paciente, el médico, la familia y los cuidadores. “No hay que perder de vista el poder terapéutico que tiene la presencia, la palabra y la sonrisa, que muchas veces tienen tanto o más poder que los fármacos”, enfatizó el Dr. Gaona.

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