Demencia a raya

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por STEVEN REINBERG | DOMINGO 25 DE ABRIL DE 2010

La gente que dice tener un norte en su vida es menos proclive a desarrollar el mal de Alzheimer o su precursor, el deterioro cognitivo leve, tal como lo sugiere un nuevo estudio.

A medida que la población envejece y el diagnóstico de demencia es cada vez más frecuente, se hace más necesario determinar las causas de la enfermedad, los factores de riesgo asociados y la manera de prevenirlos, explica el doctor Aron S. Buchman, uno de los autores del estudio y profesor adjunto en el Departamento de Ciencias Neurológicas del Centro Médico de la Universidad Rush, en Chicago.

“Ha habido mucho interés en los factores psicosociales y su asociación con el deterioro cognitivo y la demencia en la tercera edad”, manifestó.

El estudio analizó todos los aspectos positivos de la vida y su posible efecto en mantener la demencia a raya: “la búsqueda de la felicidad, tener un norte en la vida, el bienestar y si esta clase de conceptos se asocian a un menor riesgo de demencia”, explicó Buchman.

En cuanto a la investigación, publicada en la edición de marzo de los Archivos de Psiquiatría General, Buchman y sus colegas recabaron información sobre 951 ancianos sin demencia, quienes participaron en el Proyecto Rush de Memoria y Envejecimiento. Se les pidió a los participantes que respondieran a enunciados tales como: “Me siento bien cuando pienso en lo que he hecho en el pasado y lo que espero hacer en el futuro” y “tengo un rumbo y un propósito en la vida”.

Tras un promedio de cuatro años de seguimiento, 16,3% de las personas en el estudio desarrollaron mal de Alzheimer. Al tomar en consideración otros factores que pudieran contar para la enfermedad, los investigadores hallaron que las personas que respondían de manera más positiva a los enunciados sobre sus vidas eran menos propensas a desarrollarla. Igualmente, los que decían que sus vidas tenían más sentido, eran menos proclives al deterioro cognitivo leve y tenían una tasa menor de deterioro cognitivo.

El estudio concluyó que las personas que sacaron 4,2 de 5 en la medida sobre el propósito en la vida eran 2,4 veces menos propensas a desarrollar el mal de Alzheimer que aquellos con puntuación de 3,0.

Se desconoce si existe una razón biológica para este hallazgo.

“Una posibilidad es que, efectivamente, alguien con un alto propósito en la vida tendría menos riesgo de desarrollar demencia por lo que involucra un propósito en la vida”, comenta Buchman.

“La importancia del estudio es que esto no prueba nada, pero orienta a los investigadores hacia un vínculo entre el propósito en la vida y la cognición en la tercera edad. Y ahora nos toca buscar cuál es el fundamento biológico”, añade.

Los investigadores piensan que estos hallazgos pudieran tener sus implicaciones para la salud pública. “Más actividad social, más actividad física, mayor cantidad de actividades cognitivas, una gran meta en la vida: todos estos factores psicológicos parecieran vincularse con longevidad, menos mortalidad, menor discapacidad y brindan importantes pistas hacia un enfoque de salud pública en un intento por aumentar la independencia de las personas en la tercera edad”, señala Buchman.

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