Especial: Día Mundial del Alzheimer

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Miles de personas en el mundo padecen este mal, que afecta en el mundo a unos 25 millones de personas. Sólo en España hay más de 600 mil personas que viven con él, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En Venezuela existen reportados entre 120 y 150 mil casos, según las cifras de la Fundación Alzheimer de Venezuela (FAV).

Sara tenía 51 años. Ante ciertos descuidos domésticos su familia decidió llevarla al médico. Salió de la consulta con un diagnóstico: Alzheimer, una enfermedad cuyo Día Mundial se conmemora hoy. Sara convivió 20 años con la enfermedad. Murió hace seis años. Su hijo nos contó la experiencia.

“Por aquel entonces, dada la edad que tenía mi madre, mi padre atribuía los descuidos y manías a la menopausia. Mi mamita hacía cosas extrañas, pero lo que hizo saltar la alarma fue que un día se olvidó de ponerle la pasta al pasticho, plato que era su especialidad, como buena cocinera que siempre fue. En ese momento fue cuando nos dimos cuenta de que tenía un problema. Unos días después fui a mi armario a coger una camisa y estaba planchada pero sucia. Cuando fui a recriminárselo a mi madre, ella se puso a llorar”.

Como Sara, miles de personas en el mundo padecen este mal, que afecta en el mundo a unos 25 millones de personas. Sólo en España hay más de 600 mil personas que viven con él, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En Venezuela existen reportados entre 120 y 150 mil casos, según las cifras de la Fundación Alzheimer de Venezuela (FAV).

La enfermedad de Alzheimer, también denominada mal de Alzheimer, es una enfermedad neurodegenerativa que se manifiesta como deterioro cognitivo y trastornos conductuales. Se caracteriza en su forma típica por una pérdida progresiva de la memoria y de otras capacidades mentales, a medida que las células nerviosas (neuronas) mueren y diferentes zonas del cerebro se atrofian. La enfermedad suele tener una duración media aproximada de 10 a 12 años, aunque esto puede variar mucho.

Es una patología que afecta no sólo a unos pocos, sino que constituye la primera causa de demencia en los países desarrollados, y los expertos afirman que será la enfermedad más importante del siglo XXI, por delante del sida, el cáncer y las dolencias cardiovasculares. Además, no sólo es una patología asociada con la edad, también la sufren los jóvenes, aunque en proporciones mucho menores a las de las personas que superan los 65 años de edad.

Riesgos
La edad es un factor de riesgo evidente.
Los pacientes mayores de 65 años tienen 10% de riesgo de tener la enfermedad, mientras que el riesgo se eleva a casi 50% en los pacientes mayores de 85 años. Los antecedentes familiares también son un factor de riesgo, de forma que los individuos cuyos padres o abuelos han tenido demencia tienen más riesgo de desarrollarla; sin embargo, la enfermedad se considera hereditaria en menos de 1% de los casos, según estudios realizados por la FAV.

Al ser una enfermedad todavía de origen desconocido, no existe un tratamiento curativo; pero actualmente, gracias a las nuevas investigaciones, se puede actuar de varias formas sobre su evolución, señala el especialista Ciro Gaona, médico neurólogo, coordinador medico de la FAV.

“Para evitar su aparición se debe proteger el cerebro de otras enfermedades que acelerarían los síntomas. Para ello debe tenerse claro cuáles son los factores de riesgo vascular y actuar en consecuencia, en especial en lo que se refiere a una dieta sana, sin colesterol y vigilando glucemias, actividad física diaria y control estricto de la tensión arterial y las enfermedades cardíacas”.

Señales de alerta

  • Pérdidas de memoria que afectan las capacidades en el trabajo: citas, nombres, números de teléfono.
  • Dificultades para las tareas domésticas, preparación de comidas, etc.
  • Problemas de lenguaje olvido y sustitución de palabras.
  • Desorientación en tiempo y lugar.
  • Olvido de la fecha, perderse en la calle.
  • Pobreza de juicio, vestidos inapropiados, conductas anormales.
  • Problemas del pensamiento abstracto olvido del significado del dinero, dificultad en evaluar semejanzas, refranes.
  • Descuido, poner cosas en lugares incorrectos. Por ejemplo, la plancha en la nevera, la comida en el clóset.
  • Cambios en el humor, se transforma la conducta, cambios frecuentes e inesperados del estado de ánimo, entre otros.

La familia es fundamental
La figura del cuidador en este tipo de pacientes es de vital importancia para el tratamiento de la enfermedad. Señaló Gaona que en 90% de los casos son mujeres quienes los cuidan; aunque cada vez hay más hombres de avanzada edad que se ocupan de sus cónyuges, dado que los estudios epidemiológicos avalan que la incidencia del Alzheimer es más alta en el sexo femenino. El enfermo de Alzheimer, en su fase avanzada, necesita y reclama atención permanente. Además, deja de reconocer incluso a sus seres más queridos.

De ahí que los familiares que cuidan de ellos afrontan una labor que mina poco a poco su propia salud. La Fundación Alzheimer de Venezuela intenta hacer más llevadera esta situación. Si quiere apoyo puede contactarlos a través de la página www.alzheimer.org.ve y al Dr. Ciro Gaona por
www.masymejorvida.com.

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