Especialistas proponen una mejor asistencia a enfermos de Alzheimer

Estas enfermedades neurodegenerativas, para las que no existe de momento una cura, afectan 6,36 millones de personas con más de 65 años de edad en Europa, una cifra que podría superar las 10 millones de personas en 2040, según las últimas estimaciones presentadas el jueves por Nicola Vanacore, del Instituto Superior de Salud de Italia.

Pero el problema concierne asimismo muy directamente a 20 millones de asistentes familiares, librados en muchos caso a ellos mismos a la hora de acompañar a los pacientes con trastornos en el comportamiento particularmente desconcertantes.

“Estos trastornos son la primera causa de depresión de los asistentes”, subraya Armelle Laperre-Desplanques, coordinadora del proyecto europeo de cooperación sobre la enfermedad de Alzheimer bautizado Alcove (Alzheimer cooperativo valuation in Europe).

El proyecto, lanzado en 2011 por la Comisión Europea y en el que participan 19 países de la Unión Europea, es coordinado por la Alta Autoridad de Salud, organismo independiente francés cuyo rol es favorecer las buenas prácticas en la medicina. El organismo emitió una serie de recomendaciones para mejorar el tratamiento de la enfermedad a nivel europeo.

Entre estas recomendaciones figura limitar la “sobreexposición” de las personas afectadas por el Alzheimer a los neurolépticos, cuya utilización es muy importante en los geriátricos, con tasas que van del 25% al 60%, según los países europeos estudiados.

Para disminuir estos tratamientos que pueden ser “deletéreos” para los pacientes, el proyecto Alcove recomienda enfoques que dejan de lado la farmacología, y un mejor acompañamiento del personal de ayuda familiar.

“No hay receta milagrosa”, reconoce Harriet Fine Soveri, médica finlandesa que coordinó los trabajos del grupo dedicados a la asistencia en trastornos del comportamiento.

Interrogada sobre los enfoques no farmacológicos, la médica precisó que “todo depende de la situación”. “Si el trastorno está relacionado al dolor, hay que tratar el dolor, si en cambio se trata de una pérdida de referencias, hay que educar a los asistentes para evaluar las necesidades del paciente”, explicó.

La enfermedad de Alzheimer, así como las otras demencias seniles, afecta principalmente a las personas de edad avanzada. Provocan pérdida de memoria, declive de las funciones cerebrales, o modificación de la personalidad. En Francia afectan a unas 875.000 personas y en Italia a 950.000, según las estimaciones de Vanacore que, basándose en los estudios más recientes, evalúa la prevalencia de esas enfermedades en 7,2% entre los mayores de 65 años.

El proyecto Alcove estudia también el diagnóstico de la enfermedad, que interviene de manera tardía.

“Sólo la mitad de los casos son diagnosticados y muchos lo son de manera tardía”, señala Leperre-Desplanques que subraya que la enfermedad debería poder ser disgnosticada apenas aparecen los primeros síntomas de pérdida de memoria.

Un diagnóstico precoz permite a los asistentes familiares “formarse” para acompañar a los pacientes y atrasar así su ingreso en una institución, agrega la coordinadora.

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