Federación Mexicana de Alzheimer (FEDMA)

Lunes 21 de septiembre, 2009
RESUMEN

El Dr. Luis Miguel Gutiérrez, director del Instituto Nacional de Geriátría manifestó que debido el desconocimiento de la enfermedad y sus síntomas, el Alzheimer en nuestro país se diagnostica hasta seis, siete u ocho años después de su aparición, por lo que es necesario lograr una detección temprana. También indicó que habrá que contemplar los factores de riesgo, así como tratar de retardar la velocidad del deterioro, poniendo un énfasis especial en estar bien informados para así mejorar
la calidad de vida de la persona afectada.

El doctor Gutiérrez Robledo enfatizó la importancia del diagnóstico temprano lo que ayuda a proporcionar una mejor calidad de vida tanto para la persona enferma como para el propio cuidador, ya que con esto, al reconocer los casos con oportunidad se puede iniciar una buena medicación que permita disminuir la velocidad de progresión casos.
Al respecto, la investigadora del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, la doctora Ana Luisa Sosa Ortiz, quien también es responsable del estudio 10/66, destacó que los síndromes metabólicos —como la diabetes, hipertensión y otros trastornos— se encuentra también en un 60 por ciento de las personas que tienen el padecimiento, pero si se toman medidas preventivas, aunque esto no evita su aparición, puede ayudar a restar en gran medida sus consecuencias.

“Vejez no significa demencia. El auto-cuidado, la identificación oportuna de
síntomas y atención adecuada pueden evitar la progresión de las enfermedades”, subrayó la doctora Sosa, en su intervención. Por su parte, el presidente de la Federación Mexicana de Alzheimer, Federico Ortiz Moreno, indicó que actualmente en México se estima que hay alrededor de 700 mil personas con la enfermedad, mientras que los casos reportados en el mundo por la Organización Mundial de la Salud son de 30 millones, los cuales aumentarán a 35 millones para el 2010.
Manifestó que la enfermedad viene por partida doble, pues no solamente ataca de la persona enferma, sino de la familia misma, quien sufre las consecuencias. “El impacto que tiene en las familias es muy grande, pues esto las desintegra, hay quienes tienen que dejar sus trabajos para cuidar a la persona enferma, desarrollan algunos problemas como insomnio, irritación, se pierde la vida social, hay signos agudos de estrés o depresión”, indicó Ortiz Moreno.

Por ello, señaló, se tiene que promover el conocimiento de la enfermedad para poder enfrentarla, y así profesionalizar a los cuidadores que se considera en alrededor de 60 millones en el mundo.

Al retomar la palabra la doctora Ana Luisa Sosa, quien está trabajando también en un estudio doctoral en el Instituto de Psiquiatría del King’s College de Londres señala que la prevalencia de demencia en adultos mayores es de 8.5%.

En este sentido, expresa, es indispensable instrumentar modelos de atención que respondan a las necesidades de quienes presentan la alteración. “Para lograr la atención efectiva debe existir un compromiso no sólo de los médicos, sino también de las instituciones, la sociedad y la familia”, enfatizó la psiquiatra.

El Dr. Luis Miguel Gutiérrez, por su parte, subrayó la necesidad de que directivos y personal médico de los diversos institutos planeen un modelo de atención mediante el cual se ofrezca información sobre el trato adecuado para la persona con demencia.

Explicó que la demencia es un padecimiento adquirido, crónico e irreversible, cuyo tratamiento farmacológico para disminuir su progresión es costoso. “Cada medicamento tiene un valor aproximado en el mercado de entre 800 y mil 200 pesos al mes, y hay pacientes que presentan patologías múltiples, por lo que requieren el suministro de hasta ocho medicamentos”.

Finalmente, el psicólogo Federico Ortiz Moreno, al cierre la rueda de prensa recalcó la importancia de acercarse a los grupos de apoyo y no sentirse solos.

También de ver esa gente, que a pesar de su enfermedad, tenerlos más activos, más alertas, y saber que, a pesar de todo, siguen siendo personas y que aún hay mucho por hacer, ya que podrán olvidad todo: quiénes son, cómo se llaman, dónde viven, menos esa capacidad para amar y ser amados.

Favor ver fotos en archivo adjunto en pdf

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *