Gurutz Linazasoro: “Si la técnica descubierta en Canadá funciona con el Alzheimer, en Donostia ya la aplicamos al Parkinson”

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Donostia. El neurólogo de la Policlínica Gipuzkoa Gurutz Linazasoro lleva años implantando con buenos resultados estimuladores en el cerebro de enfermos de Parkinson. Poder hacerlo con enfermos de Alzheimer, “sería importantísimo”.

¿Qué es exactamente lo que han descubierto en Canadá?

Se propusieron colocar unos electrodos en el hipotálamo, en la parte profunda del cerebro, a un paciente obeso para inhibir la actividad de las neuronas que controlan el apetito. Pero mientras lo hacían, el paciente empezó a revivir recuerdos de hace años. Así descubrieron que esa zona del cerebro en la que trabajaban puede tener que ver con la memoria y su hipótesis es que si se colocan los estimuladores en esa área a pacientes con Alzheimer, quizá puedan mejorar su capacidad de recordar. Están haciendo pruebas con pacientes en una fase muy precoz. Pero hay que ser muy cautos aún, si en un área ya ha habido una degeneración de las neuronas, por mucho que se activen, puede que no se mejore la memoria.

¿Cómo funcionan los estimuladores?

Se hace un pequeño agujero en el cerebro. Se meten los electrodos, que van registrando la actividad de las neuronas, y se identifica la zona en la que hay que colocar el estimulador en función de la actividad de esas neuronas. Es como un marcapasos, pero en el cerebro. Para las funciones cerebrales, las neuronas se agrupan y funcionan en sincronía con ritmos diferentes. Se cree que la base de muchas enfermedades está en fallos de esos ritmos, algo similar a una arritmia en el corazón. El marcapasos impone un ritmo continuo, y en el cerebro también se trata de regular ese ritmo con un estimulador controlado por un ordenador.

¿Hasta ahora esta técnica se utiliza para el Parkinson?

Sí, desde hace muchos años, regulando el ritmo se evitan los temblores. Se utiliza también para el dolor y para algunos casos de depresiones. Y también se está intentando aplicar para eliminar algunos tics. Las indicaciones se van ampliando y los resultados son positivos.

En el Alzheimer no se trabajaba en esta línea. ¿Qué líneas de investigación se barajan principalmente?

Hay varias líneas importantes. Una busca fármacos basados en los mecanismos moleculares de la memoria. Intentan entender cómo fijamos los recuerdos, qué mecanismos moleculares guardan relación con eso para poder manipularlos. También hay muchos fármacos que aumentan los niveles de acetilcodina en el cerebro, porque estos niveles están disminuidos en los pacientes con Alzheimer. Más investigaciones intentan regenerar las células del cerebro que han degenerado, utilizar factores tróficos (nutricionales)… y ésta era otra posibilidad.

Entonces, ¿se preveía que un estimulador podría mejorar la capacidad de recordar?

El problema en el caso del Alzheimer es que el daño en el cerebro es más difuso y más general, por eso no estaba claro qué área del cerebro era mejor estimular. En el Parkinson el daño está más localizado, y suele ser la pionera de estas investigaciones.

¿Qué hace el Alzheimer en el cerebro? ¿Qué es lo que falla?

Una proteína anómala se acumula en diferentes áreas, mata sus neuronas y acaba alterando el funcionamiento de todo el cerebro. No se sabe por qué sucede. Afecta al área que tiene que ver con la memoria, pero también a la que tiene que ver con la orientación espacial, el lenguaje, la conducta…

En el supuesto de que esta prueba piloto fuera positiva y la técnica funcionara con enfermos de Alzheimer, ¿cuándo sería posible aplicarla a los pacientes guipuzcoanos?

La técnica no es complicada y en Donostia la aplicamos desde hace años a pacientes con Parkinson. Sería la misma operación, pero cambiando la zona del cerebro. El problema es que es una cirugía con riesgos, muy larga, requiere de mucho personal y es cara. Son cuestiones prácticas más que de dificultad. Pero si realmente funcionara, qué duda cabe que sería una de las cosas que merece la pena hacer.

El hecho de que sean pacientes de edad avanzada, ¿dificultaría también la operación?

La cirugía es más agresiva, tiene más efectos secundarios… Pero igual habría que trabajar en identificar a sujetos con riesgo de sufrir Alzheimer antes de que lo desarrollen.

Si ralentizara la pérdida de memoria, ¿eso también implicaría ralentizar otros síntomas que suelen surgir después?

Podría ocurrir, pero es una de las grandes incógnitas que hay. El hallazgo ha sido por sorpresa y una casualidad, no hay datos de resultados en animales que permitan ver con más detenimiento cómo funciona y por qué, si funciona a largo plazo… Lo bueno es que este hallazgo abre puertas para muchas más investigaciones. Estamos hablando de una enfermedad devastadora, por eso cualquier atisbo de esperanza que haya es muy importante.

Además de regular el ritmo de trabajo de las neuronas, ¿podría evitar que éstas murieran?

Igual sí. Será interesantísimo ver qué sucede, se verá si las neuronas no sólo funcionan mejor, también si el proceso degenerativo se frena. Eso sería importantísimo.

Mientras, ¿qué pueden hacer los pacientes?

Un estudio dice que si la reserva cognitiva se aumenta en un 5%, la incidencia del Alzheimer podría caer hasta un 30%. Eso retrasaría mucho su aparición, al tener más reserva cognitiva, hay más material que ir perdiendo, y eso se amplía simplemente manteniéndose activo. Los estímulos los puede provocar uno trabajando la memoria día a día, con ejercicio físico moderado y una dieta mediterránea. Eso es bueno para el cerebro seguro.

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