La prevención a los 50 años, fundamental para poder evitar problemas de demencia

Los factores que producen demencia parece que actúan a partir de los 50 años. Y hay estudios suficientes, como el conocido “de las monjas” que demostró que los factores de riesgo vascular, como la hipertensión, la diabetes, el colesterol, etcétera, influyen en las edades medias de la vida, en torno a los 50 años. Si uno controla esos factores de riesgo vascular en esas edades, no en los 60 o los 70, si hace una prevención primaria, y evita sustancias como el tabaco o el alcohol, vamos a estar eliminando muchos factores que están contribuyendo a la demencia». Fue una de las ideas expuestas en la conferencia inaugural del X Congreso Hispano Luso de Gerontología, a cargo del jefe del servicio de Neurología del Hospital Clínico de Salamanca, Jesús Cacho Gutiérrez, que versó sobre «La detección precoz del deterioro cognitivo en el proceso de envejecimiento». Tras el acto inaugural al que asistieron, entre otras autoridades, el presidente de la Diputación, Fernando Martínez Maíllo y la alcaldesa de Zamora, Rosa Valdeón, Cacho destacó cómo las demencias son ya una auténtica epidemia en todo el mundo, que no se limita solo a los países desarrollados. «Incluso se está hablando de que el coste es superior al que genera el cáncer o las enfermedades cardiovasculares en conjunto», ya que los pacientes de deterioro cognitivo requieren mucha más atención durante los años de vida con la enfermedad.

La detección precoz de la demencia y el Alzheimer, incluso antes de que aparezcan síntomas es ya posible, y solamente con los medicamentos y técnicas de rehabilitación cognitiva se logra retrasar la aparición de la enfermedad. El experto subrayó la aparición de nuevos criterios que permiten un diagnóstico más preciso de la demencia, aunque siguen basándose en el examen clínico, el arma fundamental por encima de pruebas analíticas o radiológicas. «Los pacientes esperan ansiosos el resultado del escáner, cuando en realidad el diagnóstico fundamental es clínico», indicó el jefe de servicio.

El neurólogo aportó otra novedad: frente a lo que se creía hasta ahora y se tenía como un axioma, puede que la acumulación de la mielina no sea la causa última del Alzheimer, como demuestra el hecho de que todos los tratamientos para tratar de luchar contra ella, incluida la vacuna, hayan fracasado. «Posiblemente el amieloide puede ser una consecuencia de otra cosa y se deposita porque ha habido un cambio en la conformación de las proteínas. Esta constatación ha provocado que la investigación se dirija hacia otro tipo de fármacos, abandonando los antiamieloides, y se va a medicamentos anti TAU (otro tipo de proteína que se acumula en la enfermedad de Alzheimer y otras como el Parkinson. La teoría de los priones está muy en boga, y la de la inflamación en el cerebro». Llegar al fondo, no obstante, no será tarea fácil: «No creo que nuestra generación conozca la causa exacta por la que se produce la demencia tipo Alzheimer, pero al menos se van a abrir campos sobre todo terapéuticos, que permitan un retraso de la pérdida de funcionalidad del paciente».

El «Test del reloj »

El test del reloj tiene 16 posibles variantes, explicó el doctor Cacho. «Nosotros hemos descrito la forma española. El método español es el nuestro y el “éxito” que obtenemos es que lo hacemos en dos condiciones experimentales. Primero de memoria; le decimos al paciente, dibuje usted un reloj redondo que tenga los doce números y las manecillas marquen las once y diez. Y luego se lo hacemos dibujar con un modelo. Esa diferencia es clave, y es lo que llamamos patrón de mejora. El paciente que tiene un deterioro cognitivo lo hace mejor cuando lo copia que cuando lo hace de memoria, porque en fases incipientes de la enfermedad cuando copia su lóbulo parietal se encuentra bien, aún no ha llegado ahí la patología».

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