¿Le preocupa su memoria?

…adquirido de las funciones intelectuales con afectación de las capacidades funcionales y aparición de susceptibles cambios de personalidad suficientes como para interferir en la dinámica sociolaboral del individuo afectado.

Este trastorno no es exclusivo de los ancianos, ya que también se puede dar en gente más joven y si bien su curso suele ser crónico, no en todos los casos es progresivo e irreversible, ya que hay un pequeño porcentaje de causas curables y otras relacionadas con otros diagnósticos que aunque pueden presentarse con una sintomatología similar, su manejo y pronóstico son totalmente distintos (como puede ser el caso de la pseudodemencia depresiva, que está originada por un trastorno del ánimo).
De otra parte en aquellos casos que se asocian a una causa irreversible un diagnóstico temprano asociado a una adecuada intervención incrementa las posibilidades de retrasar el curso de la enfermedad.

Las demencias son de causa multifactorial siendo la más común entre ellas la relacionada con la enfermedad de Alzheimer, pero estas no son las únicas, también están las de origen vascular, las frontotemporales, la demencia por cuerpos de Lewy, la demencia por alcohol entre algunas otras, que deben ser tratadas de diferente manera y no deben ponerse en mismo saco.

Los síntomas esenciales son un deterioro de la memoria, afectación del lenguaje, compromiso de las habilidades visuoespaciales y ejecutivas, afectación funcional (pérdida progresiva de la autonomía), cambios de la personalidad y presencia de síntomas de origen psiquiátrico diverso (depresión, apatía, ansiedad, ideas delirantes etc.)

Una vez establecido el diagnóstico de demencia y la patología causante de la misma deberá elaborarse un plan de manejo que contemple como se abordarán las situaciones actuales y futuras teniendo en cuenta la evolución esperable. Lo anterior incluye la consecución de un entorno seguro y predecible para el paciente, un tratamiento no farmacológico dirigido a la rehabilitación cognitiva, el mantenimiento funcional y abordaje de las conductas problemáticas del enfermo y un tratamiento farmacológico.

Por último, pero no menos importante, teniendo en cuenta el papel fundamental que desempeñan los familiares y cuidadores en la aplicación del plan de tratamiento y el evidente riesgo al que se ven expuestos estos de experimentar sobrecarga y quebrantos de salud (física y emocional) a consecuencia de su ardua labor, un pilar esencial del abordaje terapéutico debe ir encaminado al soporte y apoyo de estos (psicoeducación, asesoría legal, financiera, sobre recursos existentes y organización de los cuidados).

CONSEJOS

Ante la sospecha de cambios en el rendimiento habitual de la memoria y/o de otras funciones cognitivas, acudir rápidamente a una evaluación con el especialista (psiquiatra con formación en psicogeriatría, neurólogo o geriatra).

Si bien aún no existe una cura para un buen porcentaje de las demencias, los medicamentos disponibles y los ejercicios cognitivos pueden ayudar al paciente a permanecer relativamente funcional durante un tiempo más prolongado.

Un diagnóstico temprano permite no solo un mejor aprovechamiento de la medicación disponible, sino también una mayor posibilidad de planificación hacia el futuro por parte del paciente y su familia.

Procurar un espacio asistencial al cuidador principal con el objetivo de valorar su carga de trabajo y necesidades periódicamente.

La educación al familiar y/o cuidador sobre los síntomas y evolución de la demencia, así como una formación en habilidades para el manejo del paciente y consejos para su autocuidado permitirán una mejor calidad de vida.

RAMIRO MARTÍNEZ LECOMPTE, Psiquiatra

Especialista en Psicogeratría

Universidad Autónoma de Barcelona

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