Lo último que pierde un enfermo de Alzheimer es la memoria afectiva

PACIENCIA Y CARIÑO
17 febrero 2012

Trate de entender la inseguridad y el miedo que siente una persona que no recuerda lo ocurrido minutos antes. (Ilustración: Eva Fajardo)

Con un enfermo de Alzheimer en casa, y más cuando llegamos a la Fase II, tenemos que valorar la nueva situación que se va produciendo, cada día va a demandar mas atención: lavarle, vestirle, darle de comer, pasearle…pero lo que más paciencia y cariño va a requerir de nosotros es, quizás, ayudarle a mantener su equilibrio emocional, muy precario a causa de la enfermedad.

Para el cuidador habitual brindar toda la atención que estos enfermos requieren puede llegar a ser un terrible carga física y, especialmente, psíquica. Es más aconsejable encarar esta situación con objetividad, por el bien de todo el núcleo familiar. Muchas veces, tratando de hacer lo mejor para el enfermo, acabamos en un estado de agotamiento tal que ya no podemos brindar cuidados de calidad a quien queremos.

Por ello es importante tratar de darle apoyo al cuidador habitual. Bien con la ayuda de una persona contratada por horas, bien con el relevo entre miembros de la familia, o bien con la asistencia del paciente a un Centro de Día.

De este modo podremos ofrecer a quién cuidamos todo nuestro cariño, paciencia y compañía en el mejor estado anímico posible. Así estaremos en condiciones de atenderle de una manera tranquila, cariñosa y sonriente.

– No olvide nunca, a pesar del cansancio emocional que esté sufriendo, que un enfermo de Alzheimer pierde la memoria progresivamente y es la MEMORIA AFECTIVA la última que perderá.

– Haga que se sienta feliz, querido y protegido. Que no se sienta una carga o una molestia. En esta fase todavía mantiene muchos recuerdos y necesita recibir cariño…y darlo. Abrácele, muéstrele su afecto.

– Convierta los ratos con él o ella en agradables momentos compartidos: escuchen la música que le gusta, prepare alguna de sus recetas favoritas, evoquen momentos felices del pasado, jueguen, vean fotografías o vídeos familiares…

– Tenga en cuenta que el enfermo se sentirá más a gusto en lugares tranquilos. Las aglomeraciones y reuniones grandes le pondrán nervioso y se sentirá confuso. No le aísle pero trate de evitar esas situaciones estresantes para él.

– Como sucede con los niños, estos enfermos percibirán el estado de ánimo de su cuidador. Si este se siente enfadado, cansado o impaciente el enfermo se alterará y aumentará su nerviosismo.

– Si el cuidador se siente agobiado por el continuo seguimiento por parte del paciente – puede ocurrir que le siga a todas partes y no quiera perderle de vista – es importante tratar de entender la inseguridad y el miedo que siente una persona que NO PUEDE RECORDAR lo ocurrido unos minutos antes. El cuidador habitual es para un enfermo de Alzheimer su referente continuo y por eso le asusta no verlo e intenta tenerlo siempre cerca.

– Tenga paciencia si no quiere colaborar en actividades de estimulación. Déle ánimos hablándole de lo bien que lo hace y reforzándole cuando haga bien algo. Esto es válido para cualquier actividad a lo largo del día.

– Cuando llegue el momento en que el enfermo le confunda con otras personas o no le reconozca, no deje que esto le suma en el desconcierto y la angustia. Los pacientes con Alzheimer viven en una realidad diferente: ahí los recuerdos actuales no existen, no se han fijado en su memoria; lo que recuerdan es aquello que se quedó grabado a lo largo de su vida. Por eso puede confundir a su cuidador con el padre o la madre – alguien que le dio cariño y cuidados- y convertir en su memoria a sus hijos en hermanos. Tiene borrado el haberse casado, el tener hijos y nietos, y vuelve al pasado reubicando a los familiares de hoy en su historia pasada.

– No se irrite si tiene la impresión de que recuerda sólo lo que quiere. A lo largo del tiempo en muchas ocasiones coexisten momentos de lucidez con otros de confusión completa. Por eso le sorprenderá recordando ciertas cosas y olvidando otras. No hay nada voluntario en ello.

– Recuerde que, aunque de una manera limitada, él o ella siguen entendiendo. Por eso no debe hablar del enfermo como si no estuviera, evite hablar de él con otras personas si está delante. Es fácil herirles y eso puede causar un efecto impredecible.

– Reúna toda la paciencia de que disponga… a medida que su enfermedad progresa su cerebro funciona mas lentamente. No le meta prisa, no le atosigue, eso sólo le confunde mas.

En esta etapa de la Enfermedad de Alzheimer necesitamos, como cuidadores, mantener clara la idea de que aquel a quien cuidamos ha iniciado un camino sin retorno, del que no es culpable ni responsable, pero que, irremediablemente, nos irá alejando de él. Y sólo nuestro amor será el cabo que le mantenga unido con quién fue, hasta el final.

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