Los niños necesitan entender no sólo la muerte sino por qué un ser querido deja de ser el que era,

Vida | 01/11/2011
Celeste López
Madrid

Que un niño entienda que el ser querido con el que jugaba casi a diario, que le llevaba al parque los días de sol y que nunca ahorraba en cariños y arrumacos ya no estará físicamente con él mañana, lleva un tiempo. Pero a veces resulta más complicado hacerle entender que esa persona que está junto a él ha cambiado . El duelo por una muerte siempre es duro, pero a veces es más duro la pérdida de los recuerdos, de la identidad. No sólo para el que olvida, también para el nieto que siente confusión y hasta enfado ante un abuelo irritable, olvidadizo y hasta irresponsable, al que no comprende.

Y es necesario que entiendan, señalan los expertos, tanto por el bien del enfermo como del propio niño, al que si se le da la opción de comprender ayudará al cuidado del abuelo. Este es el objetivo de la guía interactiva editada por el Imserso, organismo dependiente del Ministerio de Sanidad y Política Social, El alzheimer desde la visión de un niño. De una manera interactiva y divertida, explica situaciones corrientes que pueden vivir los pequeños y se ofrecen consejos para que ellos participen en el cuidado y atención de sus seres queridos.

La guía está dividida en cinco apartados. Un breve cuento, ¿Qué le pasa al abuelo/a?, ¿Cómo puedo ayudarle?; Jugando con el abuelo y Así veo yo a mi abuelo. Paso a paso, los niños van aprendiendo que el abuelo no está loco por echarse a llorar o reír sin venir a cuento o porque vea u oiga cosas que otros no ven ni oyen. Ni es pesado por preguntar tres veces la misma cosa, ni lo hace a posta cuando se pierde de regreso a casa desde el parque. Ni tampoco es que no le quiera porque a veces olvide cómo se llama el niño… Sencillamente, el abuelo o la abuela tiene una enfermedad y como a todo enfermo hay que cuidarlo y, sobre todo, entenderlo.

Interesante es el apartado de la guía que resuelve esas preguntas que a los niños les rondan por la cabeza cuando entienden qué le pasa al abuelo pero que, en muchas ocasiones, no se atreven a responder, como “¿mi madre tendrá alzheimer?”, “¿se morirá el abuelo de esta enfermedad?”, “¿tendré alzheimer si paso mucho tiempo con él?”… Las respuestas pueden ser obvias para los adultos (el alzheimer no se contagia ni se transmite de generación a generación, ni es una enfermedad mortal), pero no para los niños, a quienes, si no encuentran una respuesta, esta enfermedad les puede provocar un fuerte rechazo.

Y sabido todo esto, ¿qué puede hacer el niño con el ser querido con alzheimer? La guía del Imserso propone juegos para la memoria para desarrollar entre abuelos y nietos y dibujos, pero, sobre todo, propone tener paciencia y asumir con naturalidad que el abuelo o la abuela se olvide de que es fiesta y no hay colegio, o que no recuerde dónde están las llaves o que es la hora de comer… Lo que no olvida en absoluto es saber qué es un abrazo y un beso, ni sentirse querido.

Esta guía interactiva sucede al cómic Alzheimer: ¿qué tiene el abuelo?, dirigido a niños y adolescentes de entre 10 y 16 años, de la neuróloga Mercè Boada. Ambas comparten el objetivo de hacer comprender a los menores qué es la enfermedad, aunque en este último caso, la doctora Boada se centra en la falta de memoria y la incapacidad del enfermo de gestionar los acontecimientos de la vida cotidiana.

En 18 páginas, se narra los días que Julio pasa con su abuela Margarita y su olvidadizo abuelo Ramón. En esos días, el adolescente percibe que algo no va bien con Ramón y esa percepción cambiará la historia de la familia.

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