MADRID. El manejo de la Enfermedad de Alzheimer requiere tiempo para el cuidador

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“En la consulta tiene que haber tiempo para el paciente con alzhéimer y también para su cuidador” ha explicado el responsable de la Unidad de Memoria y Alzheimer de la Fundación Matía de San Sebastián, Enrique Arriola durante la presentación de la campaña de información y concienciación “Alzhéimer, mejor saberlo”, sobre la importancia de la detección de esta patología, patrocinada por Novartis.

La iniciativa, además de una labor de sensibilización, pone especial énfasis en la necesidad de cuidar al cuidador de estos pacientes. Por este motivo, de la mano de médicos especialistas y de cuidadores, se han elaborado una serie de materiales con consejos y herramientas para mejorar la calidad de vida del paciente y su entorno. “El papel de los cuidadores está infravalorado. Tienen una fuerte sobrecarga de carácter emocional que les hace aún más susceptibles de sufrir trastornos psicopatológicos, básicamente ansiedad y depresión. De hecho, hasta un 30 por ciento de ellos toma un medicamento para sobrellevar este problema y la sobrecarga del cuidado acaba haciendo mella en su propia salud física”, apunta Arriola.

El cuidador toma un papel importante desde el momento del diagnóstico ya que un tema controvertido para los profesionales es comunicar el diagnóstico de la enfermedad y, más concretamente a quién hacerlo, si al afectado o, por el contrario, a la familia. “Si se detecta de forma temprana puede dar al paciente la posibilidad de saber que tiene esta enfermedad y tomar decisiones vitales antes de que esta evolucione. Además, permitirá a los familiares comenzar a tomar medidas para aprender a reaccionar frente al problema y que el paciente tenga la mejor calidad de vida”, señaló el presidente de la Sociedad Española de Neurología (SEN), Jerónimo Sancho.

El problema, sin embargo, es que en ocasiones los primeros síntomas de la enfermedad de Alzheimer, principalmente pérdidas de memoria reciente, se suelen confundir con el deterioro cognitivo propio de edades avanzadas, pero el factor diferenciador, apunta Sancho, es la progresión. “Las sinergias con síntomas propios y asociados al envejecimiento continúan retrasando el diagnóstico de la enfermedad, que aún sigue siendo tardío, tanto en España como en el resto del mundo” añade Arriola.

Por eso, continúa el especialista, es fundamental mejorar la detección precoz de esta enfermedad ya que los tratamientos son más eficaces en los primeros estadios, logran retrasar su progresión y orientan en la definición del perfil de paciente. “Cuanto más rápido detectemos la enfermedad mejor podremos articular los apoyos necesarios para que las personas permanezcan en su domicilio con un mayor grado de autonomía, durante el mayor tiempo posible”, concluye.

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