Males que afectan al cerebro aumentan riesgo de demencia

La atención, concentración, juicio, racionamiento, toma de decisiones, organizar, planificar, orientación en tiempo y espacio, reconocimiento de lo que pasa, velocidad con la que se procesan las ideas, motivación, iniciativa, creatividad, experiencia, sabiduría, lenguaje y comunicación, y todas las memorias, son parte de las funciones cognitivas, detalla el especialista.

“Los problemas físicos los vemos o identificamos rápido, son los dolores o desmayos, por ejemplo, pero los cognitivos no. Se olvida dónde guardaron las llaves pero no le hacemos caso. Cuando se afecta el área cognitiva, ocurre un trastorno cognitivo o neurocognitivo, y puede ser leve o mínimo. Cuando es mayor, se trata de demencia”, relata Gaona, y el Alzheimer es un tipo de demencia.

Hay una larga lista de enfermedades que, aunque no se note, afectan a esa masa de 1,5 kilos. Desde los problemas de tensión, alta o baja, arritmias cardíacas, diabetes, aumento de colesterol y triglicéridos, problemas metabólicos, golpes físicos, traumas emotivo−afectivos, estrés crónico, sedentarismo, obesidad, tóxicos del ambiente, alcohol y drogas, “son capaces de producir un trastorno cognitivo, que puede llegar a demencia. Si se controlan esos factores de riesgo es posible retardar la aparición de esos cuadros”, aseguró.

Prevención. Gaona, quien también es investigador y director médico de la Fundación Alzheimer de Venezuela, enumeró tres aspectos que permiten preservar el cerebro. Mantener el vínculo social, es decir, compartir; “cerebro que se aísla, cerebro que se deteriora”, agregó. La actividad física, mental y espiritual, pues aunque no se perciba mayor impacto, los ejercicios mejoran la producción de neuronas y diversos neurotransmisores como dopamina (motivación), noradrenalina (nos mantiene despiertos), serotoninas (estado de ánimo), acetilcolina (memoria y aprendizaje), endorfinas (placer), entre otros; Orar y meditar también es productivo, así como ejercitar la mente (vea el video en nuestra web).

Y, por último, tener buena actitud ante la vida. Estas actividades permiten tener una “reserva cerebral o cognitiva” que con los años retrasarán esos trastornos.

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