NEUROLOGÍA La demencia, principal causa de discapacidad en ancianos pobres

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MARÍA SAINZ

La demencia es la mayor causa de discapacidad en los ancianos de los países con menos recursos. Así lo señala un estudio, aparecido en una serie especial de la revista ‘The Lancet’, que corrige un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el que se señalaba que era la ceguera, y no la citada enfermedad neurológica, la que supone más carga en esta población.

Según el citado documento de la OMS, y al que se refieren los autores del nuevo trabajo, en 2004 «el 68% de los 751 millones de años vividos con alguna discapacidad se debe a enfermedades crónicas. Y un 84% se da en naciones de bajos recursos».

Si bien es cierto que las enfermedades crónicas causan más discapacidad en los mayores de países desarrollados, cada vez se incrementa más el impacto en las naciones más necesitadas. De ahí el interés de los autores de la investigación, liderados por Renata M. Sousa, del King’s College de Londres.

«Entre 2010 y 2050, el número de mayores de 60 años aumentará un 56% en las zonas desarrolladas […] y un 224% en las menos adelantadas (de 490 millones a 1.590 millones; o de un 8,6% a un 20,2% del total)», apuntan estos expertos.

El trabajo se basa en una muestra de casi 15.000 mayores de 65 años, procedentes de siete países en desarrollo: de las zonas urbanas de Cuba, República Dominicana y Venezuela, y de las áreas rurales y urbanas de México, Perú, China y la India. «El diagnóstico más común fue la hipertensión, seguida por la diabetes, la demencia, el infarto cerebral, la depresión y la enfermedad isquémica», añaden los especialistas. Además, los participantes presentaron artritis, problemas visuales, de oído y gastrointestinales, entre otros.

Para valorar cuál de todas estas enfermedades supone la mayor discapacidad, los científicos recurrieron a una nueva herramienta diseñada por la OMS la WHODAS y que difiere de la empleada por este mismo organismo al crear su informe sobre la carga de la morbilidad (‘Global Burden of Disease’).

Según subrayan, «de manera abrumadora y consistente, la demencia resultó ser la que más contribuye a la discapacidad. Los problemas sensoriales, tanto de vista como de oído, y la enfermedad cardiaca influyeron mucho menos» de lo que sugiere el citado informe de la OMS.

Por otro lado, los firmantes del trabajo, recogido por la prestigiosa revista británica, también destacan el papel desempeñado por el infarto cerebral y la artritis. «Se merecen una clasificación más alta, sobre todo porque es muy probable que ambos desemboquen en la debilidad o la parálisis de alguna articulación».

Aunque la investigación cuenta con algunas limitaciones, como no haber incluido todas las enfermedades crónicas o haberlas diagnosticado de distintas formas, un editorial adjunto en la misma revista destaca la importancia de las conclusiones. «Constituye una llamada a la acción que ni puede ni debe ser ignorada», afirma Steven R. Sabat, de la Universidad Georgetown (Washington, Estados Unidos).

En este sentido, el comentario también destaca que hay que tener en cuenta a las personas que velan por los discapacitados ya que, a menudo, se los pasa por alto. «Los cuidadores, tanto formales como informales, de los ancianos con demencia deberían ser educados para ayudar a mejorar la calidad de vida» de ambas partes, concluyen.

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