Ni los famosos están exentos de padecer Alzheimer

El ex presidente estadounidense, Ronald Reagan; el caricaturista que creó varios de los personajes de “Los Picapiedras”, “Tom y Jerry”y “El Oso Yogui”, William Hanna; el actor que encarnó al célebre detective “Columbo”, Peter Falk; el ganador del premio Oscar, Charlton Heston; la emblemática diva de Hollywood, Rita Hayworth; el rudo de las cintas norteamericanas, Charles Bronson; el legendario boxeador ex campeón del peso welter, Sugar Ray Robinson; y uno de los maestros de la abstracción lírica, el pintor chinofrancés Zao Wou-Ki, tienen algo en común: todos padecieron y murieron con la enfermedad de Alzheimer.

En el presente, luchan contra ese padecimiento el cantante de soul norteamericano Bobby Womack, la actriz y presentadora española Carmen Sevilla, y el pugilista puertorriqueño Wilfredo Benítez, entre otras personalidades reconocidas. Igualmente, a mediados de 2012, diversos medios aseguraron que también el colombiano Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura, padece demencia producto del Alzheimer. Esta información no fue confirmada por sus familiares, pero el hombre de letras se ha mantenido alejado de la vida pública, guardando además un prolongado silencio literario.

En Venezuela, más de 100 mil personas padecen esta enfermedad, según cifras aportadas por la Fundación Alzheimer de Venezuela. Además, esta condición es la causa de demencia más común en el mundo: acapara entre 60% y 70% de estos casos, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud.

El Doctor Ciro Gaona, Neurólogo y Directivo de la Fundación Alzheimer de Venezuela, señala que un individuo con esta enfermedad puede tener afectada la memoria reciente episódica –los eventos ocurridos desde hace 20 minutos hasta los últimos 3 días-, la inmediata relativa a lo que se acaba de hacer y a medida que el daño se extiende en el cerebro van resultando comprometidas todas las memorias, hasta perderse también la remota aquella que guarda los recuerdos pasados, incluidos los de la infancia.

De acuerdo con la Doctora María Olivia Goncalves, Neuropsicóloga del Hospital Militar de Caracas, entre los síntomas de este padecimiento se encuentran el trastorno del lenguaje (afasia), el deterioro de la capacidad de actividades motoras (apraxia) y el fallo en el reconocimiento o identificación de los objetos (agnosia).

Sin embargo, en ocasiones el Alzheimer de una persona sorprende a sus familiares y amigos, luego de que la enfermedad tiene ya un recorrido considerable. “Cuando una persona padece Alzheimer se afectan las funciones mentales superiores (lenguaje, conciencia, atención, memoria y juicio) y, a primera vista, es difícil para el resto de las personas determinar si tales funciones están deterioradas, porque el individuo puede seguir su rutina normal de actividades sin que los demás se percaten de que está olvidando y que su rendimiento no es el mismo. Esto se debe a que el cerebro se relaciona con todo, desde las funciones cognitivas hasta el amor, la generosidad, el respeto, el genuino interés por los otros, la empatía y la fe”, comenta @DrCiroGaona

Por esta causa, el diagnóstico suele llegar tarde, estima el galeno. De hecho, generalmente es detectada cuando estalla la crisis, una vez que ya están disminuidas las funciones ejecutivas, vinculadas con la capacidad para organizar, planificar, realizar, mantener, terminar una acción, ordenarla y corregirla.

“Lamentablemente, el paciente no acude a consulta sino cuando ya la patología está muy avanzada y el tratamiento farmacológico va dirigido a enlentecer el proceso de deterioro. Sin embargo, cuando se diagnostica tempranamente, logramos no solo enlentecerlo, sino además ganamos calidad de vida por años”, refiere la doctora María Olivia Goncalves.

El especialista comenta que “entre los fármacos empleados para controlar el Alzheimer se encuentran los inhibidores de acetilcolinesterasa, tales como la rivastigmina, ideal para las fases tempranas de la enfermedad”. Su presentación en parches es la única terapia transdérmica indicada para estos pacientes, garantizando efectividad, seguridad y comodidad.

El estilo de vida, por otro lado, puede prevenir o al menos retrasar el Alzheimer, dado que ciertos factores de riesgo pueden acelerarlo, destacan ambos especialistas. Por ello, este 21 de septiembre, Día Mundial del Alzheimer, es un buen momento para empezar a adoptar rutinas que contribuyan con su salud. Recomiendan evitar o atender prioritariamente los problemas vasculares, la diabetes, hipotiroidismo, trastornos del sueño, ansiedad, depresión, estrés sostenido, tabaquismo, alcoholismo, colesterol elevado, inactividad mental, fatiga crónica, alto índice de masa corporal, delgadez, sedentarismo, entre otros. Así como también incluir la lectura en el día a día, tener una vida social activa y una buena alimentación.

Otros hábitos saludables de vida, sugeridos por @DrCiroGaona son: consumir té verde, ácido fólico, complejo B, vitamina D, aceite de oliva, frutos secos, dos cuadritos de chocolate oscuro y una copa de vino compartida al día; pero, además, cultivar la motivación, la ilusión, el optimismo y la sonrisa, pues, “el cerebro es un órgano físico y espiritual, al que debemos cuidar”. NP

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