Prevenir el Alzheimer

Muchos son los mayores que han olvidado sus vidas y permanecen en un letargo semiconsciente, donde la infancia reaparece con arrugas. Es el Alzheimer, un mal que sufre un gran porcentaje de nuestros mayores y en la que no solo ellos se ven afectados en su capacidades cognitivas y físicas, sino que también los que viven a su alrededor tienen que soportar las consecuencias de una enfermedad que, por ahora, no tiene cura. Pero sí existen ciertas medidas preventivas que pueden retrasar el proceso o desacelerarlo.

La enfermedad del Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa, que se manifiesta como deterioro cognitivo de trastornos conductuales. Se caracteriza por la pérdida de la memoria progresiva, así como de otras capacidades mentales, a medida que las células nerviosas (neuronas) mueren y diferentes zonas del cerebro se atrofian. La enfermedad suele tener una duración media de 10 a 12 años, aunque puede variar dependiendo del paciente.

Los síntomas de la enfermedad como una entidad nosológica diferenciada fueron identificados por Emil Kraepelin y su neurología característica fue observada por primera vez por Alois Alzheimer en 1906. Esta enfermedad es la forma más común de demencia en edades avanzadas, pero también puede iniciarse de forma precoz en la cuarta o quinta década de la vida.

LA IMPORTANCIA DE UN DIAGNÓSTICO RPECOZ.

Como tantas otras enfermedades de origen neurológico, por el momento se desconoce la forma de curación de este mal considerado progresivo e irreversible, sin embargo, su diagnóstico precoz y el conocimiento de sus síntomas pueden aliviar la ansiedad del paciente, además de propiciar un tratamiento adecuado que retarde las etapas avanzadas de la enfermedad.

En el 98 % de los casos la enfermedad aparece después de los 65 años. La incidencia del Alzheimer se produce en un 8% entre los mayores de 65, y del 20 % entre los mayores de 80 años. Sin embargo, debido al mayor envejecimiento de la población gracias a los nuevos recursos sanitarios y forma de vida, se estipula que la enfermedad irá teniendo más altos porcentajes, si la ciencia no logra controlar esta enfermedad, en el año 2050 esta cifra se triplicaría, aunque los científicos coinciden en afirmar que se podrá controlar antes de 2015.

Aunque no existe, por ahora, ninguna solución médica para paliar este mal que afecta no solo a las personas enfermas sino a los que conviven a su alrededor, sí hay algunas formas de prevenirla. Una reciente investigación acaba de hallar una relación entre el consumo de alimentos que contienen ácidos grasos poliinsaturados (presentes en alimentos como el pescado, el aceite y los frutos secos) y las posibilidades de desarrollar la enfermedad de Alzheimer.

En el estudio, se expone que la ingesta de ácidos poliinsaturados mejora el funcionamiento del cerebro, aunque se reconoce que existe poca información sobre porqué este tipo de grasas protege contra la enfermedad de Alzheimer.

Para la realización de la investigación se seleccionaron 815 personas con una edad de 65 años o más. Ningún participante había desarrollado demencia tipo alzheimer cuando completaron un cuestionario acerca de sus hábitos alimentarios. Cuatro años después, 131 habían desarrollado la enfermedad. El equipo investigador detectó que aquellas personas que tenían por costumbre comer semanalmente alimentos con un elevado contenido en ácidos grasos eran un 60 % menos propensas a contraer este tipo de demencia.

PRECAUCIONES CONTRA LA ENFERMEDAD.

Aunque este tipo de investigaciones no demuestran que funcionen al cien por cien, sin embargo, hay algunas consideraciones que hasta ahora han sido aconsejadas por los médicos como prevención contra la enfermedad y que son de claro resultado.

Una de ellas es la estimulación cognitiva necesaria: se trataría de que la familia se entrenara para estimularlo. Uno de los aspectos más positivos es la vida social del paciente, asignarle una tarea en el hogar y, fundamentalmente, que no se le aísle, porque la falta de incentivo contribuye a que la enfermedad progrese rápidamente.

Algunas teorías señalan que las personas que superaron los 18 años de escolarización están menos predispuestas a sufrir la enfermedad de Alzheimer, aunque esto no significa que se vean exentas de sufrir esta enfermedad., pero sí resultaría más tardía. Parece ser que la educación no estaría en relación al volumen cerebral ni a contenidos sino a la cantidad de conexiones nerviosas entre neuronas para el transporte de impulsos nerviosos.

Uno de los ejercicios de estimulación que más se recomiendan como método preventivo, sobre todo en la primera etapa de la enfermedad, es la resolución de crucigramas. También se recomienda la lectura, construir puzzles, jugar a las cartas o juegos de tablero, escuchar la radio, realizar trabajos de artesanía o visitar museos siguiendo de cerca la explicación guiada.

Este tipo de ejercicios no curan la enfermedad ni la evitan en su conjunto, pero hay que tener en cuenta que un paciente poco estimulado, con poca actividad social y abandonado a su suerte sufrirá una avance mucho más rápido en su demencia.

Otra serie de recomendaciones médicas están orientadas hacia la dieta y los métodos saludables de vida:

. Combatir la obesidad y las enfermedades cardio-cerebro-vasculares. Se ha demostrado que hay una conexión muy peligrosa entre los niveles altos de colesterol y el Alzheimer. El papel de las estatinas frente al Alzheimer, los medicamentos que normalizan el colesterol, no está definitivamente aclarado.

Lo mismo ocurre con un aminoácido llamado homocisteina. Si se eleva en la sangre, aumenta el riesgo de enfermedad vascular y de Alzheimer. Por todo ello, se debe cuidar la alimentación siguiendo dietas hipocolesterolemiantes y comer de forma habitual plátanos, naranjas, verduras, hortalizas, pan integral, hígado, frutas, guisantes y alubias, nutrientes todos ellos ricos en ácido fólico que rebaja la homocisteina.

Controlar la diabetes. Si su cuerpo regula mal la glucosa, clave de la diabetes, enfermedad que favorece el Alzheimer, controle su hiperglucemia.

Tomarse en serio la hipertensión arterial. Si descubre que tiene la tensión arterial alta deberá cuidársela mediante una dieta adecuada y controlarla con asiduidad.

Realizar ejercicio físico. Buscar una actividad física diaria, caminar es una de los ejercicios físicos más completos y fáciles de realizar. Aumenta el riego cerebral y combate la atrofia muscular que se produce con los años.

EFE

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