Relacionan restricciones en espacio vital con el Alzheimer

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Una investigación realizada por el Centro Médico de la Universidad Rush de Chicago reveló que las personas mayores de edad cuyo espacio de vida esta limitado o reprimido tienen el doble de probabilidades de desarrollar la enfermedad de Alzheimer.

El resultado de la investigación fue publicado en la revista American Journal of Geriatric Psychiatry.

‘Analizar el espacio vital puede ser una nueva forma de identificar en un grupo de personas de edad mayor que no muestra problemas de memoria o pensamiento, la probabilidad de que desarrolle la enfermedad de Alzheimer’, expresó el epidemiólogo Bryan James.

James es el responsable de la investigación en la que participaron mil 294 adultos mayores que viven en comunidades de retiro y vivienda subsidiada de Chicago.

Los entrevistados fueron seguidos durante cuatro y hasta ocho años, recibiendo anualmente una evaluación clínica detallada que incluía pruebas de la función cognitiva.

Su espacio vital se evaluó mediante entrevistas en las que informaron si durante la semana anterior su vida se extendió más allá de su ciudad, fuera de su barrio, por el estacionamiento de su casa, solo en el patio, o si transcurrió confinado en su habitación y el hogar.

Al inicio de la investigación ninguno de los participantes mostró signos de demencia clínica, pero en el máximo de ocho años de seguimiento 180 de ellos desarrollo la enfermedad de Alzheimer, que fueron quienes solían tener espacios de vida más estrechos.

Los que tenían un espacio de vida restringida a su entorno familiar inmediato en el inicio del estudio eran casi dos veces más propensos a desarrollar Alzheimer que los que viajaron fuera de la ciudad.

El confinamiento en el hogar también se asoció con un mayor riesgo de deterioro cognitivo leve, un precursor frecuente de Alzheimer, y un ritmo más rápido de deterioro cognitivo, que es el sello de esa enfermedad.

La asociación con la enfermedad de Alzheimer se mantuvo incluso cuando los investigadores controlaron la influencia de diversas variables de confusión, incluyendo los problemas de salud, así como errores de clasificación de diagnóstico o la inclusión de los participantes con demencia pre-clínicos.

Los mismos resultados se observaron después de retirar el análisis de las personas con deterioro cognitivo leve al inicio del período de seguimiento o de las personas que desarrollaron la enfermedad de Alzheimer en los primeros dos años de seguimiento.

Los investigadores no han descubierto aún las razones por las que se asocia un espacio de vida restringida a un mayor riesgo de Alzheimer, y consideran que ciertos procesos de la enfermedad en el cerebro pueden verse afectados en la medida que los humanos nos movemos en el mundo a través de los años antes de que influyan en la memoria y pensamiento.

‘Tal vez el espacio de vida es un indicador de lo mucho que estamos participando activamente contra esos procesos y retando nuestras capacidades cognitivas’, dijo James.

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