Vínculos previenen el alzhéimer ‎

La interacción social no sólo es fuente de placer. Compartir con los demás y evitar el aislamiento pueden ser la clave para el diagnóstico oportuno de la enfermedad de Alzheimer, así como para su posterior tratamiento.

En otros países se considera como un tipo de demencia; en Venezuela es más conocida como mal de Alzheimer, afirma Mira Josic, presidenta de la Fundación Alzheimer de Venezuela, por el estigma asociado a la locura que implica el vocablo demente. Con independencia de cómo se denomine, el padecimiento implica un marcado déficit neurocognitivo en el que las funciones cerebrales disminuyen progresivamente, especialmente la memoria, y presentan alteraciones de conducta y de personalidad.

Ciro Gaona, neurólogo especializado en funcionamiento cognitivo, explica que el origen de la enfermedad está en la acumulación anormal en el cerebro de una secreción neurotóxica denominada betaamiloide: “Produce daño en las neuronas y sus conexiones, y altera la capacidad de sinapsis. El proceso puede llevar décadas. La demencia llega en diferentes grados, y con ella pierde su libre desenvolvimiento social, laboral, familiar y personal”.Acciones cotidianas como compartir en familia, celebrar, realizar actividades en grupo, en fin, relacionarse con otras personas, pueden ser pilar de un óptimo funcionamiento neuronal durante años. “El roce con otras personas permite fácilmente detectar anomalías en la conducta y el desenvolvimiento de un individuo, del mismo modo que ayuda a tratarlas, pues representa actividad cerebral”, asegura Gaona.Agrega que preservar el vínculo social es hoy en día la primera recomendación médica para prolongar la función cerebral.20% de las neuronas del individuo reproducen el comportamiento o actúan similar a las neuronas de los que lo rodean, en una reacción que Gaona denomina neuronasespejo. De allí surge la importancia terapéutica de rodearse de personas activas y con intereses similares a los propios, para motivar un correcto funcionamiento cerebral.Que la mente funcione adecuadamente no sólo se refiere a la posibilidad de evitar padecimientos como el alzhéimer, sino a garantizar su desempeño pleno. “El cerebro también coordina los movimientos corporales. Hay patologías que se manifiestan con dolores de cabeza o falta de coordinación física.

Evaluaciones oportunas realizadas a partir de la evidencia tangible de una irregularidad permiten detectar a tiempo el deterioro cerebral.Por eso es importante que familiares y allegados puedan ayudar a la persona a identificar alguna anomalía en su comportamiento”, señala.Contra el olvido, optimismo. El campo de acción del alzhéimer hace a la enfermedad temible. Pero no todos los olvidos indican que algo está mal.“Lo más importante es observar si se van haciendo más frecuentes, si no existe conciencia de la omisión y, si a pesar de esfuerzos por recordar, se olvidan o modifican bloques completos de información”, afirma el especialista.El mal no es exclusivo de adultos mayores, aunque la frecuencia del trastorno cognitivo progresivo aumenta con la edad: “Según el estudio epidemiológico en demencias 10/66, la prevalencia de trastornos cognitivos es de 7% a 8% en la población venezolana mayor de 65 años. Al menos 140.000 personas”.Subraya que en el desarrollo del alzhéimer interactúan tanto factores genéticos como relacionados con estilos de vida. “Más de 90% de los casos se consideran esporádicos y de aparición tardía y no son absolutamente determinados por la genética. Por eso hay que cuidar y corregir aquellos factores susceptibles de cambio”.En el deterioro de la función cerebral influyen trastornos cardiovasculares, colesterol y triglicéridos alterados, grasa abdominal y enfermedades metabólicas como la diabetes.Entre las medidas preventivas del alzhéimer el ejercicio juega un papel fundamental, dice Gaona: “Es importante mantenerse activo, física y mentalmente. Caminar media hora cinco veces a la semana es ganar salud en infinitos sentidos, junto a una buena nutrición y dormir lo suficiente. La actividad mental también es importante: leer, tomar clases, tratar de aprender cosas nuevas”.El neurólogo recomienda cultivar el espíritu como una medida orientada a prevenir.“Los paradigmas han cambiado en 20 años. Ahora se sabe que quienes viven con optimismo y buena actitud protegen su sistema cardiovascular de disfunciones. Eso es invertir en salud cognitiva. La meditación es otra práctica positiva que mejora la reserva cerebral”.

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